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La nueva esperanza en Fundación El Mirador

Este proyecto fue posible gracias al apoyo de Martín Caputto y a las becas otorgadas por el Fondo Nacional de las Artes y el Fondo Metropolitano de la Cultura, las Artes y la Ciencia (Argentina).

(ESP)

Los globos se adaptan a su molde, cambian de forma y tamaño. Mutan de un líquido espeso a una superficie fina de látex. La resistencia del material resulta sensible a su entorno, como una piel que separa el adentro y el afuera. Los mercados se mueven, los giros en la producción se suceden y les trabajadores de la fábrica intervienen. Es que los globos no sólo tienen aire adentro, en esa piel también llevan la carga de su trabajo. Pero, ¿cómo hablar de algo que si bien se supone oculto, se encuentra a la vista de todos?

Artista visual y licenciado en Economía, Martín Touzón indaga constantemente en las conexiones creadas entre lo artístico, lo económico y la vida cotidiana. En este caso, utiliza el proceso de producción de los globos para investigar acerca de la relación que tenemos con el trabajo. Después de visitar la cooperativa de globos pudo apropiarse de su técnica de producción y, en diálogo con les trabajadores, realizó moldes para hacer globos a partir de sus rasgos faciales como una manera de re-presentar a quienes son invisibilizados fuera de la fábrica.

De carácter colectivo, público e interdisciplinario, la exposición en Fundación el Mirador se propone como una oportunidad para compartir el proceso de obra de Martín Touzón y para proyectar nuevos trabajos en colaboración. El conjunto de obras exhibidas incluye las esculturas de los trabajadores, sus respectivos globos y una serie de fotografías de los espacios de trabajo, como también un video realizado con el director de cine Felipe Rugeles y un texto que surgió junto con el sociólogo Camilo Rios. A su vez, la exhibición se expande y trasciende el ámbito de la galería con cuatro esculturas de gran formato en el Parque Lezama.

En un mundo repleto de mercancías sin trabajadores, La Nueva Esperanza propone un recorrido artístico que visibiliza, simbólicamente, a les trabajadores y los vuelve a relacionar con el resultado de su trabajo.

Laura Guindlin

* “La nueva esperanza” es el nombre de la cooperativa de globos que dió origen a esta exhibición.

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(ENG)

The balloons adapt to their molds, change shape and size. They mutate from a thick liquid to a thin latex surface. The resistance of the material is sensitive to its environment, like a skin that separates the inside and the outside. Markets move, shifts in production happen and factory workers intervene. It seems that the balloons not only have air inside, but in that skin also carry the accumulation of their work. But how can we talk about something that, even though it is supposed to be hidden, is in full view?

A visual artist with a graduate degree in Economics, Martín Touzón constantly investigates the connections created between the artistic, the economic and the daily life. In this case, he uses the production process of the balloons to investigate the relationship we have with work. After visiting the balloon cooperative he was able to appropriate its production technique and, in dialogue with the workers, he made molds to make balloons from his facial features as a way to represent those who are invisible outside the factory.

Of a collective, public and interdisciplinary nature, the exhibition at Fundación El Mirador is proposed as an opportunity to share the work process of Martín Touzón and to present new collaborative works. The set of works on view includes the sculptures of the workers, their respective balloons and a series of photographs of the workspaces, as well as a video made in collaboration with the film director Felipe Rugeles and a text that was developed together with the sociologist Camilo Rios. Moreover, the exhibition expands and transcends beyond the scope of the gallery with four large-format sculptures sited in Parque Lezama.

In a world full of goods without workers, La Nueva Esperanza (The New Hope) proposes an artistic journey that visualizes, symbolically, the workers, and reconnects them with the result of their work.

Laura Guindlin

* "La nueva esperanza (The New Hope)" is the name of the balloon cooperative that inspired this exhibition.

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Fotografía ©Botón Rojo

Fotografía © Gonzalo Maggi


Fotografía © Gonzalo Maggi


"Sin Título (Cintia)" con su globo de latex


"Sin Título (Eliana)" con su globo de latex


"Sin Título (Matias)"

"Un tiempo de duda (Matias)"


"Un tiempo de duda (Cintia)"


"Un tiempo de duda (Eliana)"


"Un tiempo de duda (Cristian)"

"Intermitencias" - Video en colaboración con Felipe Rugeles - Fotografía © Germán Sz

La bruma, una visión: esa tempestad
de Kadmillus Haimrich

El mundo, la vida…
Ser-ahí. Estar-ahí. Hacer-ahí. ¿Vale todo? ¿Es todo experiencia? En la planicie de lo vivido los brotes de existencia parecen marcar un ritmo. Experiencia: ¿puede ser dañina para el mundo? ¿Es acaso ese ritmo una (sinfonía) anestésica?, ¿o, más bien, una (melodía) an-estética? Superposiciones. ¿Una cosa reemplaza a otra? Y otra vez, ¿vale todo?, ¿es todo lo mismo? Y si así fuese, ¿abandonamos? Maquiavelo: medios/fines. ¿Hay diferencia entre medios y fines? ¿Asistimos al relajamiento de los fines?, ¿un acto de descarga o de simple exhibición? ¿Es esto lo mediocre? Experiencia-expresión: ¿Puede ser “expresión” aquello que consiste (como) construcción en el tiempo?

Estética y creación…
Arte y expresión, ¿tienen una relación? Y de tenerla, ¿(en qué) consiste? ¿Se trata de la expresión con el arte?, ¿con, en, para, sobre, tras, a través…? ¿Hay expresión “y” arte? ¿O es el arte lo que (se) expresa? Si toda expresión es arte no hay arte ni expresión. Pareciera, en sentido inverso, que todo arte es expresivo. ¿Para qué o de qué, o acerca de qué? Producir como expresión, he ahí una posible línea…Todo esto, ¿es un problema serio? Embotamiento, rulo, bucle, vértigo: entonces, ¿ni sentimiento, ni interés, ni temor, ni esperanza, ni desconcierto, ni altivez? Ya no angustiarse por la pérdida de equilibrio, sino aprender a bailar con y en él. Expresión y belleza. ¿Arte bello?, ¿es ese su oficio?, ¿trazar el vínculo entre la expresión y la belleza haciendo implosionar tanto lo uno como lo otro, mostrando sus absurdos? ¿Hay diferencia entre lo estético y lo intelectual?

Materia, operación, objeto(s)…
Pensar es también hacer, pero ¿es todo hacer (un modo de) pensar?; estética: ¿donde la materia se emplea como medio? ¿Medio(s) sin fin? Entonces, ¿hay un medio, o todo es medio y entonces no hay medio(s)? El medio como soporte, pero también viceversa. Operar el soporte/medio: ¿compresión o presión? ¿Es esta operación sobre/en el medio lo que hace convertir una idea o una emoción vaga en algo estético?, ¿pueden las ideas también ser entendidas como un medio? ¿Alcanza con diferenciar medio de soporte, soporte de idea, pensar de hacer, lo estético de lo intelectual (y de todo lo demás)? Pareciera tratarse de condiciones necesarias de/para la expresión; pero no suficientes. ¿Hay dos clases de mundos posibles: profanos y espirituales, materiales e ideales? Y en ese traspaso, en el hecho de enfrentarnos a esa bruma que los separa, ¿padecemos?, ¿pueden los sentidos y la carne salir indemnes? ¿Qué decir del espacio y del tiempo, nuestros espacios y nuestros tiempos? ¿Mente y cuerpo, materia y alma: tan distantes, tan ajenos, tan diferentes? La operación grita: ¿restituir o representar? Seguir el rastro, reunir los restos, seguir las huellas…

Trabajo(s) y proyecto(s)…
El arte, las artes, ¿(por qué no) se consideran “trabajo alienado”? ¿Una nueva “teoría de clases”? ¿Una clase especial? El paso hacia lo artístico: ¿cómo es que la forma cotidiana de las cosas se transforma en la forma “genuinamente” artística? Suponiendo que hubiese algo así como lo “genuinamente artístico”, ¿se trata de una cierta experiencia en la percepción y el goce? ¿Es acaso lo que queda del otro lado la sumisión a la convención? Y entonces, ¿la estructura de la comunidad es/resultaría ser accidental? ¿Cómo liberarse del trabajo, de esa noción de trabajo, si no es retorciéndolo desde adentro hasta hacerlo ser lo que él mismo conjura e impugna? Verse arrastrado por el proyecto mismo, ¿abandonamos?, perder las riendas, los estribos y, en medio de una suerte de encandilamiento, tener una visión: ¿la posibilidad de un más-allá-del-trabajo?

La forma del padecimiento…
¿Satisfacción estética? Nada menos preciso, nada más inadecuado. ¿Hay una cierta tosquedad cuando usamos el termino “estético/a”? ¿Se trata de un hacer?, ¿y de un elaborar? ¿Se juega un elemento de pasión en toda percepción/producción estética? ¿Es la percepción la estética, o la producción? En el proceso de producción, ¿no se abre acaso el acto enérgico y el padecimiento, agudo e intenso, de aquel que al llevar adelante el proceso es arrastrado también por él? Entonces, ¿cuál es el trabajo real de un artista? ¿Construcción/producción? ¿(Hacer una) obra? O tal vez, simplemente, ¿un acto de percepción? ¿Una experiencia (de quién, para qué, por qué acaso)? ¿Crear es, entonces, su propia experiencia? Lo estético del arte se diría como “una cierta forma” de hacer “una cierta” cosa o actividad…¿La forma, el modo, las maneras de? Y desde allí, cómo discernir lo artificial, lo artificioso y lo artístico? ¿Acaso “hay” distinción?

Percepción…
¿Dónde habita lo sublime?, ¿lo sublime? Pensar en una “ecología de la sombra”, una política del modo de ver(nos) y de asir(nos). ¿Es este estado de ausencia temporaria constitutivo de lo que llamamos proceso creativo? ¿Qué tan cerca estamos de la espontaneidad? Respirar, sí, pero no detenerse más que lo necesario. Una intuición, un aroma, una sensación. Estar allí sólo lo suficiente, jamás demasiado… ¿Un movimiento por lo ágil, por lo frugal, por lo vaporoso, por la corazonada, por la confianza en la rítmica? ¿Un manifiesto de la “emoción estética”? Simplemente, tal vez, un llamado de atención háptico a la percepción. De otra forma, ¿cómo puede sobrevivir una cultura sin el aporte de lo nuevo, cuando ni siquiera es capaz de reconocerlo en su (im)potencia suprema? Lo nuevo sin novedad, ¿tiene su propia cualidad estética? Sinestesia de la vida misma: ¿la cosa sin nombre, la forma de un color, el sabor de un presentimiento, el volumen de una sombra, la sombra misma como interlocutor…? ¿Estamos en el horizonte de lo pensable acaso? Humo y espesura nos invitan a ser humo y espesura en el humo y la espesura. ¿Tiempo de duda(s)? ¿Total inestabilidad, vértigo: apertura, posibilidad (por fin)? ¿De qué se trata todo esto?, ¿disrupción o irrupción? ¿La unión de lo nuevo y lo viejo o su inefable inseparabilidad?

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Lectura de Eugenia Estévez